• No se sienta mal por sucumbir esporádicamente al deseo repentino de consumir chocolate o patatas fritas.
  • Ojo si se convierte en la excusa para justificar el picoteo.

Transcurridas tres o cuatro horas desde la última comida nuestro organismo nos reclama azúcar porque es la forma más rápida de obtenerla», asegura Pablo A. López, dietista-nutricionista del Recreativo de Huelva. «Hay que tener en cuenta que cuando tomamos un caramelo, por ejemplo, simplemente con tenerlo en la boca ya se está asimilando el azúcar a la sangre por la capilaridad de la lengua. Es el chute más rápido de energía y una de las razones por las que este tipo de antojos son tan comunes».

La forma más eficaz de evitar los antojos es, según López, «llevar una alimentación variada, equilibrada y comer habitualmente».

Accede al artículo completo: Por qué se nos antoja el dulce o el salado

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